Negro o blanco, de Honolulu o de Santiago de Compostela, pero que no mienta a los ciudadanos de mi país. Ése es el que a mi me gutaría para presidente del Gobierno español. Y por encima de todo, que ante un problema que pueda herir la sensibilidad de los españoles, material o espiritualmente, sea capaz de echar lágrimas salidas desde sus tripas.
Mucho me temo que de eso no nos queda. El que mas empeño pone en sentar sus
