Llegó el 26J y produjo la desilusión indignante que más de uno nos temíamos. Entiendo y respeto, a la perfección, la DEMOCRACIA, la coherencia, la realidad, la condición humana, Y, también, sus miserias.
Pero si reparamos, muy por encima del problema, en ciertas personas y en sus conductas..., comprobamos que dejan muchísimo que desear.
